¿DUDAS MORALES AL DESCUBRIR EL SADO?

Voy a exponer nuestro caso, uno más sin duda entre los que se os plantean pero que quizá contribuya a entender otros. Confío pueda serviros de ayuda para asesorar además a alguna otra pareja. Comprendo vuestra dificultad para aconsejarnos. Tampoco nosotros sabemos aún lo que a ella le gusta o desagrada, pues nunca antes había tenido experiencias similares. Todas estas sensaciones son nuevas para ella.

Somos una pareja joven: yo tengo experiencia y he salido con bastantes chicas. Con todas ellas me llevo bien. Atractivo, bien dotado, admiro la belleza, me gusta la lectura, el arte y el disfrute mutuo del sexo. Lo he considerado siempre como necesario, alegre, sano, libre y sin prejuicios. Así lo he practicado y hubiese continuado descubriendo nuevas relaciones de no conocerla a ella: Formal, agradable, culta, verdaderamente atractiva. Hacemos muy buena pareja.

Sé que ha tenido una educación sexual ortodoxa y bastante estricta. Un ejemplo paterno desalentador. Sus anteriores experiencias sexuales escasas, convencionales y poco satisfactorias. Como veis no constituye un caso especial, es bastante frecuente.

No podemos contar con su colaboración y esto forma parte del problema porque ella no admite claramente su actitud sumisa. Lo niega pero actúa como tal. No sé si esto es habitual en S/M. En nuestra relación jamás toma decisiones importantes. Se muestra insegura, dócil y no desea que la tenga en cuenta más que para cosas triviales. Sexualmente nunca propone nada. No sugiere, ni insinúa, ni provoca.

Resulta paradójico. En su vida "normal" no actúa de este modo. Por el contrario, es muy responsable y capaz. Lleva admirablemente un negocio familiar, trata a diario con público muy diverso y muestra fuerte personalidad. No tiene amigas pero mantiene fuertes vínculos familiares y una especial dependencia de su madre a la que admira, respeta y obedece.

Claro que he intentado averiguar sus gustos, deseos y fantasías. De múltiples formas. No tiene gustos definidos. Sus deseos los despierto yo y acaban siendo los míos. Sus fantasías son escasas y se limitan a hacerlo en sitios desacostumbrados, pero jamás se atrevería a sugerirlo. Podría parecer timidez o inexperiencia pero va más allá. Os daré algunos ejemplos, perdonad el lenguaje soez en aras de la claridad.

Aunque en un primer momento sea reticente a ciertas cosas no tarda en aceptarlas. Puede bajar sin sujetador y también sin bragas si yo se lo digo. Puedo insultarla cuanto quiera, la excita. Dar cachetes en sus nalgas hasta cansarme, palmear y estrujar sus tetas, apretar sus pezones. Apenas unos gemidos. Le he dejado marcas ostentosas en varios sitios. Le encanta chupármela, también el culo. Le meto objetos en el chochito, otros más pequeños en el culo. Le gusta. El otro día le até las manos con un pañuelo.

Quizá no veáis en todo ello ningún problema. Y es verdad, los dos disfrutamos. Ya he practicado juegos similares, aunque no tan intensos con otras mujeres. Pero esta entrega es casi total. A pesar de que soy extremadamente tolerante en cuestiones sexuales, creo firmemente en el respeto al ser humano y su sumisión me provoca en ocasiones serias contradicciones morales. Seguro que comprendéis mi confusión al querer avanzar en un terreno sexual semidesconocido en el que se mixturan el sometimiento personal, físico y sexual.

Ella me gusta de verdad, es una mujer excepcional y no desearía lastimarla. En una ocasión, extremadamente excitado, le dije que le iba a dar por el culo. Tras un momento de vacilación me lo ofreció. Tuve que recurrir a mi autocontrol para no hacerlo. Sabía por experiencias con otras chicas que si lo hacía así, sin haberlo dilatado, el tamaño de mi miembro la destrozaría. Pero en otros aspectos no tengo ese bagaje de experiencia y este juego puede resultar peligroso.

Por otro lado el gran autocontrol que poseo le otorga a ella una seguridad en su entrega que temo defraudar. Ella confía en que no la produciré un dolor intolerable. Yo debo ir cada vez un poquito más allá.

Esto es excitante pero también peligroso pues para obtener yo finalmente mi propio placer tendría que liberar por completo mis impulsos, dejarme llevar por ellos a costa de su dolor. Al no hacerlo quedo a menudo insatisfecho. Me consuela pensar que con paciencia, en un futuro no muy lejano, podré hacerlo. Pero ahora mismo, a pesar de mi poca experiencia en ambos roles, os aseguro que se disfruta más como sumiso.

He considerado la posibilidad de poner un contacto personal a fin de adquirir experiencias S/M que luego enriqueciesen nuestra relación. Pero lo veo aventurado. En todo caso, requeriría un tiempo del que no disponemos, con resultados inciertos.

He procurado ser totalmente sincero y exponerlo aquí tal como lo siento y se lo planteo a ella. Espero que, aunque extenso, haya sido de vuestro interés y le encontréis utilidad. No veáis en esta carta una petición desesperada de ayuda. Aunque preocupado tampoco deseo perder la frescura y el encanto de descubrirnos mutuamente que posee nuestra relación. Confío en mi mismo, en nosotros. Sé que nuestra naturaleza no es insólita, si acaso inusual, que muchos otros, como vosotros, la compartís.

Un afectuoso saludo a todos. Socio 04515 (A Coruña).

RESPUESTAS:

Las cartas como la tuya siempre nos hacen sonreírnos a los aficionados al S/M, pero no nos reímos porque haya nada cómico en ellas, sino por recordarnos nuestra propia iniciación y poder mirarlas con los ojos de la experiencia, con cierta nostalgia y buenos recuerdos. A priori podemos asegurarte que todo lo que a ti te ronda por la cabeza en este momento nos ha rondado a todos los que un día empezamos a interesarnos por el sadomasoquismo y es un tanto cómico ver que a todos nos surgen casi las mismas dudas.

La única forma de adentrarse en el sadomasoquismo es con mucha paciencia y mucha cautela. Siempre ponemos el ejemplo de que para poder correr hay que aprender primero a andar. Un bebe que da sus primeros pasos inseguros casi con certeza se pegará un fuerte golpe contra el suelo como trate de correr. Es preferible que aprenda a andar y ya tendrá tiempo de correr cuando sus piernas se hayan fortalecido y sus músculos sepan andar. Al fin y al cabo, "correr" no es otra cosa que andar a mucha velocidad y con largas zancadas.

En el S/M sucede lo mismo. Primero deben empezarse a practicar las cosas más sencillas y menos peligrosas y poco a poco ir metiéndonos en emociones más intensas. No podemos meternos de cabeza en una emoción intensa sin haber probado esa emoción a su más baja intensidad, para conocerla y, sobre todo, para saber si nos gusta.

Una vez hechas estas aclaraciones previas, pasamos a comentar los puntos más significativos de tu carta. Quizá estemos errados, pero nos ha dado la impresión que existe un problema de comunicación entre vosotros. Ella no reconoce su sumisión ni propone nada pero se deja llevar a juegos cada vez más intensos. Nuestra opinión es que deberíais tratar sobre el tema y confesaros mutuamente lo que os gusta y os disgusta, de ese modo por un lado evitaríais causar algún daño involuntario al obligar a hacer algo que el otro no desea hacer, por otro lado podríais concentraros en las fantasías que más os gusten y probar emociones más intensas en esas parcelas.

En toda relación y en teoría, la mujer debiera tener confianza como para expresar sus fantasías sexuales y no tener que dejarse llevar a cada momento. Pero también es cierto que la experiencia nos demuestra que la mujer sobre todo, tiene muchísimo miedo a lo que se pueda pensar de ella. No se atreven a decir muchas cosas porque piensan que sus parejas las van a considerar unas putas, unas pervertidas o unas viciosas. Por eso se dejan llevar con la esperanza de que el hombre proponga lo que ellas precisamente desean hacer.

La falta de comunicación es un cuchillo de dos filos, ambos perjudiciales. Imagina que a ella no le gustan los azotes muy fuertes en el trasero pero nunca te lo ha dicho. Si tú superas su límite de tolerancia ella no disfrutará del juego y quizá se niegue a practicarlo en el futuro por haberte excedido. Imagina el caso contrario que tú la das unos suaves azotitos cuando ella quisiera quizá sentir palmadas mucho más fuertes. En ese caso tampoco disfrutará pues ella desea emociones más intensas. Como puedes ver, la falta de comunicación puede hacer que nos pasemos o nos quedemos cortos, y se mire desde uno u otro filo, nunca se disfruta lo que se disfrutaría si hubiera habido comunicación y supiéramos el grado de intensidad exacto a aplicar en cada azote.

También puede darse el caso de que ella te esté probando. Muchas mujeres, tienen el temor de encontrarse con un loco que las asesine a palos o que las desfigure con horribles cicatrices. Por ello no dicen nada y se dejan llevar con la esperanza de que el dominante no se atreva a ir muy lejos para no pasarse y perder los beneficios de esa relación. Es una forma de controlar la situación por parte de los esclavos, pues juegan con el temor del Amo a pasarse y que el esclavo se niegue en el futuro a volver a practicar el S/M.

Tampoco nos sorprende el que afirmes que ella, en la vida real es muy diferente a como es en su vida como sumisa. Hemos conocido ya cientos de casos como ese. Conocemos a personas importantes, con muchas personas a sus órdenes y con fortísima personalidad que están acostumbrados a dar ordenes y que, en cuanto salen del trabajo, acuden a una dominante para que les humille y les haga sentirse obedientes a otra persona. Si preguntas a cualquier persona, te contestará que es imposible que ese ejecutivo haya obedecido jamás a nadie, cuando lo cierto es que en su "otra faceta", disfruta siendo dominado. Pero no olvidemos que el S/M es un juego de mucha imaginación, y la imaginación puede hacer que por un momento se olvide nuestra vida real y vivamos una vida sexual muy diferente de la que aparentamos normalmente. No es nada raro por tanto que ella parezca todo lo opuesto a una persona sumisa.

Los problemas morales también nos han surgido a casi todos, pero todo se soluciona si aprendemos a mirar el S/M como un juego. El S/M es una gran representación de aparentar cosas que no son. Es imposible explicar que el dolor no es dolor sino placer a no ser que se conozca el sadomasoquismo. Todo es apariencia. Parece que estamos causando dolor, pero realmente estamos causando placer. El sadomasoquismo es así de simbólico.

En el s/m las cosas no son lo que parecen. Una esclava puede estar pidiéndonos que paremos como si no aguantara más cuando lo que hace es pedirnos que vayamos todavía más lejos. Una humillación no es tal humillación sino que es un juego donde simulamos que se nos humilla. Por ejemplo, una mujer que sale a la calle sin bragas bajo el vestido. ¿Dónde está la humillación?. ¿Acaso alguien tiene ojos que vean a través del vestido?. ¿Quién se va a dar cuenta que una mujer no lleva una prenda que no se puede ver?. La humillación propiamente dicha no existe, es todo imaginación por parte de la mujer que se imagina a si misma observada por miles de ojos y que imagina que todos saben que va sin bragas.

Ya hemos explicado en otros números de la revista, que el "dolor" en el s/m no es verdadero "dolor" en el estricto sentido de la palabra. El dolor no es otra cosa que un vehículo del placer y que la persona no siente realmente dolor sino que siente placer. Lo difícil es el explicarlo y mucho más, que la gente que no ha practicado nunca S/M, lo entienda.

También es muy importante para evitar cuestiones morales el pensar que el S/M es un juego consensuado. Como juego, se nos ha autorizado a causar dolor porque la otra persona quiere recibir ese dolor (que repetimos no es dolor sino placer). No estamos haciendo daño a nadie si tenemos permiso para causar ese dolor. Realmente no causamos ese dolor nosotros mismos, sino que se lo proporcionamos a quien desea recibirlo. Parece monstruoso el azotar a una persona, pero esa persona necesita que alguien la azote y nos lo pide, ¿donde está lo monstruoso?. Lo monstruoso sería azotar a alguien en contra de su voluntad.

Si durante el juego nosotros disfrutamos, ello tampoco significa en el estricto sentido de la palabra que disfrutemos causando dolor, disfrutamos del juego, no del dolor causado. La inmensa mayoría de los aficionados al s/m (exceptuando a los que no practican el verdadero s/m), solemos ser personas incapaces de matar una mosca o causar el menor daño a nadie. Con un cinturón en las manos azotando a alguien podemos parecer monstruos depravados, pero no nos mueve verdaderamente el hacer daño sino el hacer una representación teatral donde actuamos a que nos gusta hacer daño. Un actor no tiene porque ser realmente como aparece en su papel; y no olvidemos que el s/m es una gran actuación, donde todo son simbolismos y pocas cosas son lo que parecen ser.

Para acabar, si el tema del dolor te causa problemas morales, queremos que sepas que existe el s/m sin dolor. La gente piensa que el s/m es solamente hacer sufrir a otra persona, pero nada hay más lejos de la realidad. Los juegos de ataduras, las humillaciones, las vejaciones, etc., son juegos sadomasoquistas donde el dolor es prácticamente inexistente (si se saben practicar adecuadamente). Por ello siempre puedes explorar con tu pareja todas esas facetas no dolorosas del sadomasoquismo, facetas que pueden llegar a ser tan placenteras o más que las facetas dolorosas del s/m.

Nuestro consejo final, es nuevamente que trates de comunicarte con tu pareja y llegar a acuerdos con ella sobre hasta dónde la gustaría llegar, que límites no desea sobrepasar y cuáles son sus deseos y fantasías. El verdadero sadomasoquismo en un juego consensuado, es decir, practicado de mutuo acuerdo. Si no hay comunicación y no hay consenso previo, se corre el riesgo de romper involuntariamente las reglas del juego y convertirlo en una pesadilla. Cosa que sería una pena sucediera por no haber hablado un poco sobre el tema con absoluta confianza y mutua comprensión.

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